¨al que vive y permanece para siempre”



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¨AL QUE VIVE Y PERMANECE PARA SIEMPRE”
Ante la avidez de las multitudes que ansían la verdad y nada más que la verdad. Ante la incertidumbre por establecer la causa de los hechos que producen cambios en la historia de los pueblos. Ante la expectación de grandes incógnitas que atenazan el cerebro de penalidades, y ante la acuciosidad por conocer el más allá en el consciente e inconsciente del ser humano; se han levantado altares en los cuales se han sacrificado vidas, anhelos y esperanzas, pero a pesar de todo ello, aún persisten; ya no la duda o prueba de la existencia de un Ser Creador, Omnisapiente y Omnipotente Señor con un nombre, otros con distinto pero, sea como sea, de todos modos admiten un causa ser.
Pero el punto álgido, está en nuestra relación con ese Ser y la de Él con nosotros, ¿Cuál es el camino que Él ha trazado para conducir a sus criaturas hacia Él?. Y en fin, ¿Cuál es en síntesis la verdad?, ¿Qué cosa es verdad? Preguntó Pilato (Juan 18:38) y esta verdad sublime de la cual era exponente AQUEL VERBO HECHO CARNE (Juan 1:14). Él fue quien con toda autoridad dejó establecida la senda, el verdadero camino que une la criatura con su Creador.
Los siglos han transcurrido y algunas de las grandes figuras de los filósofos del ayer casi han desaparecido, sus nombres suenan con alguna rareza. Pero el sublime Rabí de Galilea, entre más siglos pasan más grande se perfila su gloriosa figura para llevar consuelo y paz a esos seres que deambulan sin sosiego por el mundo y sus miserias.
¡Quien sabe! Si tú, amado lector, como el que escribe estas líneas, te has preguntado alguna vez: ¿En dónde está y quiénes forman aquel cuerpo místico que se llama Iglesia y que fuera instituido por el mismo Señor Jesucristo?, ¿Es acaso la comúnmente conocida como Iglesia Católica Romana?, ¿Será alguna de las que forman el inmenso grupo de iglesias protestantes? ¡No! ni una ni otras, todas difieren en tantos aspectos que conciernen a la verdad que resulta imposible admitirlas como tal, aquella maravillosa que dejara instituida el sublime Nazareno. Ante tan grave incógnita; el Señor de todos los arcanos, y por la dignidad de su Santo Nombre, ha permitido conservar a través de los siglos, los datos, “las huellas del rebaño” el testimonio muchas veces dado por los mismos enemigos del pueblo de Dios.
Para poder sacar a luz, la gema esplendente, aquel pueblo auténtico que por sus características viene a ser inconfundible y totalmente diferente a cualquiera que trate de usurpar ese genuino honor.
Habiendo pues el Señor puesto en mis manos esa valiosísima obra que, evidentemente prueba la interrumpida existencia de ese cuerpo que se llama “Iglesia de Dios” de la cual tan amplio testimonio nos dejaron los apóstoles, (1ª. Corintios 15:9; 1ª. Pedro 4:17; 1ª. Timoteo 3:15).
Y, sin omitir esfuerzo, contando con la ayuda de aquel ser que confundió las lenguas (Génesis 11:1-9) he podido traducir dicha obra, la que estoy seguro llevará bendición y paz a muchos corazones que como he dicho, son sinceros y desean con fervoroso anhelo, unirse al único y auténtico Pueblo de Dios que es por quienes el Mesías vino y volverá para cumplir todas las cosas que los santos profetas anunciaron.
He leído además algunas obras que pretenden describir el paso de la Iglesia para luego confundirse y tratar de adjudicarse el privilegio de ser ellos los auténticos. Pero la verdad ha sonado en esta ocasión para quitar muchas máscaras y así poder darse cuenta de tan pérfidos infundios.
Este trabajo llega por lo tanto, a ser sin discusión, el primero en su género, por ser el más completo; y los testimonios en estas páginas recogidos, son de inestimable valor. Recibe pues caro lector, este trabajo que ha sido hecho para la honra y gloria del que vive y permanece para siempre.
La satisfacción más grande que pueda darme el Señor es: Ver a muchísimos entrar por las puertas eternas, habiendo sido liberados de tanta impostura del engañador, que no ha parado mientes para usar la Sagrada Escritura para engañar a multitudes y conducirlas al averno.
Lo importante es que tú también puedas ver realizados tus más grandes anhelos, y aquella bienaventurada esperanza que no avergüenza y que da vida.
PREFACIO
El objeto de este tratado, no es para hacer una historia de la gran nacionalidad de Iglesias en la Era Evangélica; mas bien es para exponer una narración histórica de la verdadera Iglesia de Dios; siguiéndola y trazándola a través de las edades, siglo tras siglo, por su Doctrina y práctica promulgadas por Cristo y proclamadas por sus apóstoles y discípulos en el tiempo novotestamentario y que han sido mantenidas cual un estandarte por el verdadero pueblo de Dios, en todas las edades y bajo de todas las condiciones.
IESHUAH dijo acerca de su iglesia: “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.” Con todo, la mayoría si no todos los historiadores de la Iglesia nos hemos permitido estudiar a los apóstoles y los primitivos discípulos. Es entonces cuando se aparta la historia del verdadero pueblo de Dios que sigue durante el período de los doce siglos, período que también señala a la Iglesia de la apostasía, la gran ramera de Revelación; plenamente identificada en la Iglesia Católica Romana.
Poco interés se ha demostrado en los historiadores de la Iglesia del pasado, mayormente en la posición que ellos asumen, que enfocan a la gran ramera del cristianismo como si ésta fuera la verdadera iglesia, colocando así a todas las iglesias bajo el manto de la apóstata iglesia romana.
Diecinueve siglos han pasado de los días de Cristo, y el mundo permanece en espera de un registro de la Iglesia del desierto (Apoc. 12) centenares de historiadores han engañado al pueblo como narradores del verdadero pueblo, pero con muy pocas excepciones, los escritores licencian a la verdadera Iglesia en el desierto, al entrar a la era de la EDAD OSCURA, y por ese mismo período de tiempo, minuciosamente esbozan las iglesias de la gran apostasía, las iglesias griegas y romanas con sus hijas.
Podría ser admitido, pero en algo están equivocados, cuando fuera de los diecinueve siglos de la historia de los cuerpos apóstatas, casi sin excepción, si a estos historiadores se les interroga, a estos que han narrado el trabajo de la iglesia romana, estarán prestos a admitir que el PAPA es el ANTICRISTO, y la iglesia católica romana, la gran ramera del capítulo 17 de Revelación. ¿Por qué entonces llaman a la historia de ese cuerpo apóstata la historia de la verdadera Iglesia?.
GRAY, el historiador, en su historia “El Huerto Baptista” y repitiéndolo el Dr. Beman de la iglesia Presbiteriana dice: “El Papa es el Anticristo y su ministerio y sus ministros tienen que ser excluidos del Ministerio Cristiano”.
Esto no nos hace evadir la conclusión en cuanto al punto principal; las Escrituras han declarado esta verdad: Roma es la ramera vestida de escarlata, cabalgando sobre la bestia de las siete cabezas y diez cuernos. Esta iglesia es la que se embriaga con la sangre de los mártires, de los SANTOS. Esto es algo terminante e inobjetable, todas las sectas protestantes lo afirman.
Ahora, si esta iglesia se ha manifestado ser el Anticristo, lo ha sido desde entonces bajo la jurisdicción del Papa; entonces este Anticristo lo ha sido desde cuando el primer Obispo de Roma, asume el nombre de OBISPO UNIVERSAL y principia a imponerse por medio de la espada (606 D.C.). Pero cumplidos tres siglos después de este año 606 desde el tiempo de la PURA SUCESIÓN, esta iglesia ejerció una corrupta y mundana jerarquía, sin el menor indicio de ser una iglesia de Cristo. Siempre fue algo a medias con lo absurdo.
El presente trabajo no es para abastecer a alguno, pero sí es una historia de las congregaciones de Dios bajo la travesía de las edades, a través y sobre mil doscientos sesenta años de persecución papal y derramamiento de sangre, hasta el presente. El curso de este verdadero pueblo de Dios, existe a través del tiempo, ha mantenido en alto la doctrina de las Escrituras, guardando la luz de la ardiente verdad Divina cuando el mundo a su alrededor era cubierto de terrible oscuridad; y heroicamente aprendiendo y progresando, su misión fue obstaculizada por la ramera papal sentada sobre las siete cabezas y diez cuernos –gobiernos políticos del mundo- rige con mano férrea llevando a la muerte a millones que se atrevieron a discutir su autoridad y poder, así como lo registra en Apocalipsis: Fue embriagada con la sangre de los santos de Dios (Apoc. 17:6).
Hemos de admitir que la historia del pueblo de Dios, debe ser marcada por el mismo pueblo que fue fundado para sostener la verdad y la doctrina defendida por nuestro Señor Ieshuah, y llevada a todo el mundo por sus apóstoles y discípulos inmediatamente después de la ascensión de nuestro Redentor.
Así el lector que sigue esta historia, comprenderá que ha habido un pueblo por todas las centurias, a través de la EDAD OSCURA que ha sostenido la antigua doctrina de Cristo, conocida como la FE de IESHUAH (Jesús) contraria a la enseñada por la Iglesia Católica Romana, y al credo uniforme de muchas personas. Dios ha tenido un pueblo apartado del organismo de la Iglesia apóstata; un pueblo que a través de las persecuciones y pruebas ha mantenido la Sagrada Escritura (Biblia) y sus preciosas verdades a través de las edades reteniendo su pureza y sin adulterarlas y ha tenido lugar también en nuestro rico siglo de las luces. (siglo XX).
La historia revela que muchos hombres y mujeres, vivieron en épocas en las que se requería vivir en la fe, fieles para estar bien ante Dios. Agradezcamos a Dios por la grandeza espiritual de aquellos que fueron fieles aún ante la faz de la muerte, prefiriéndola antes que negar la fe, como verdaderos mártires de Ieshuah.
Con cuanta firmeza quisiéramos excavar las profundidades de verdades escondidas, largamente acariciadas por esos fervientes mártires quienes vivieron y murieron, para que nosotros tengamos fuerza en la inalterable verdad del evangelio de nuestro Señor y Salvador, el Mesías, guía de nuestras almas.
Con lo dicho, pasamos ahora a presentar a nuestros lectores, la historia de los santos de Dios, y los mártires de Ieshuah.
Confiamos en esto: que por lo poco que tal vez digamos, sea medio principal para excavar dentro de esa fe por la cual millares de santos han ofrendado sus vidas.


CONTENIDO

Página

Prefacio



Capítulo 1 8
Introducción

La Iglesia fundada en la Roca

Protestantismo-
Capítulo 2 8
Breve análisis profético

El contraste entre las dos Iglesias –La mujer vestida del sol y la Mujer vestida de Escarlata montada sobre la Bestia-.

El nuevo nombre de la Iglesia en ambos testamentos, el Antiguo y el Nuevo.
Capítulo 3 10
EL DRAGÓN Y LA BESTIA HACEN GUERRA CONTRA LA IGLESIA

El Período de Gran Tribulación. Escrituras proféticas que muestran las edades oscuras.


Capítulo 4 11
DEL AÑO 33 AL 100 ÉPOCA DE CRISTO

La Iglesia Apostólica –El apóstol Pablo- Simón Cefas el apóstol, Juan el Revelador

La temprana Iglesia Protestante

La Iglesia en Jerusalem

Nombres hechos por los Hombres: Ebionitas, Nazarenos, Judíos Cristianos, El Real nombre Bíblico, El día de Descanso.
Capítulo 5 19
DEL SIGLO I AL II D.C.

El surgimiento de las sectas cristianas

La Gran Apostasía, Falsas Doctrinas, Pascua, Bautismo de niños, Invocación de Santos, Oleo Santo, Uso de Imágenes, La Señal de la Cruz, Domingo Venerable, Día del Sol, Inmortalidad del Alma.

Escritos Tempranos

Padres de la Iglesia

La verdadera Iglesia.


Capítulo 6 23
DEL SIGLO II AL III D.C.

La Iglesia en Pella y en Jerusalem

Origen de otras sectas

Reposo dominical

Doctrinas falsas.
Capítulo 7 24
DEL SIGLO III AL IV D.C.

Continúa la Persecución

Constantino el Grande

Obispos


Papas

Dr. Arrio

Concilio de Nicea

Cambio de la Pascua

Legislación Dominical

Pascua Florida

La Trinidad

Domingo


El sábado

Falsas Doctrinas en el Credo de Nicea y Juliano el Apóstata

La verdadera iglesia

Sábados


Carnes

Circuncisión

Hipsistarii.
Capítulo 8 30
DEL SIGLO IV AL V D.C.

De obispo a Papa

Culto a los huesos de mártires santos

Reliquias

Candelas

Celibato del Clero

Los Papas del Este y del Oeste

Católicos Romanos

Griegos

Cristianos sin Jerarquía

Messalianos

El día del Señor

Sábado.
Capítulo 9 32
DEL SIGLO V AL VI D.C.

La huída de la Iglesia Verdadera al Desierto

Moradores de los Valles Vaudios

La Iglesia verdadera en dispersión

Semilla de la Reforma.
Capítulo 10 33
DEL SIGLO VI AL VII D.C.

La Iglesia de Dios esparcida en el extranjero

Característicos nombres descriptivos del pueblo de Dios

En España, Bretaña, Escocia, Alemania

Justiniano

Separación del Clero de sus Esposas

El Sábado condenado en el concilio de Contantinopla

Paulicianos

Bulgaria

Francia


Albigeois

Montenses

Nonconformistas

Traducción de las Escrituras a la lengua Esclava

Valdenses

Semilla de la Iglesia primitiva sosteniendo las verdaderas doctrinas.


Capítulo 11 35
DEL SIGLO VII AL VIII D.C.

Una verdadera luz en medio de Densas Tinieblas

Roma: nunca Universal ni en Italia

La Biblia

Protestante

Moravia


Inglaterra

Carlo Magno

Imágenes

Carlos el Grande

Trini

Bautismo


Anabaptistas

Bautismo de Infantes

Transubstanciación.
Capítulo 12 36
DEL SIGLO VIII AL IX D.C.

Figura entre el Papado

Persecución de la Iglesia

Mártires

Iglesia verdadera jamás de Roma

Observadores de los Mandamientos

Biblia protestante en la Lengua Valdense

Las clases perfectas e imperfectas en la Iglesia

La Cena del Señor.
Capítulo 13 38
DEL SIGLO IX AL X D.C.

La mujer en el Desierto

Guardadores del Sábado

Observadores de los mandamientos

Verdaderos cristianos

La semilla del Evangelio cubre la Copa

Martirologio.
Capítulo 14 40
DEL X AL XI D.C.

Herejía y Verdad

No comer sangre

Candelaria

Domingo de Ramos

Adoración de la cruz

Viernes santo

Pascua florida

Unos cien mil mártires

Solo Cristo el Mediador.


Capítulo 15 41
DEL SIGLO XI AL XII D.C.

Waldo


Los Cathari

La Biblia de Waldo

Waldo en Alemania

Persecución e imperio del Martirio

La Iglesia de Dios Waldemia

Persecución e imperio del Martirio

La Iglesia de Dios Valdenses

Ricardo Corazón de León

Observaciones Generales

Los Mandamientos de Dios

Iglesia Sabbatariana

Doctrina y Disciplina de Valdenses

Pastores Ordenados

Sínodos


Un humilde y consagrado pueblo de Dios.
Capítulo 16 47
DEL SIGLO XII AL XIII D.C.

Roma continúa su persecución a la Iglesia de Dios

Dispersación

Leonistas

Arnoldistas

Santos Extirpados

Persecución de los Valdenses

Enemigos de Roma

La Inquisición

Una división Pública

Estado General de la Iglesia de Roma

Dominicanos

Corrupciones de Roma

Cristianos Reales solamente entre Valdenses y Lollardos.


Capítulo 17 53
DEL SIGLO XIII AL XV D.C.

Lollardos y los Protestantes

80,000 verdaderos creyentes en Bovadía

La Cena del Señor observada anualmente

Credo y práctica de los verdaderos santos.
Capítulo 18 54
DEL SIGLO XIV AL XV D.C.

Climax del Papado

Los protestantes a través de la Edad Oscura

Anabaptistas

La mano que interviene para salvar, golpea a los invasores

Ejércitos aliados puestos en precipitación de fuga

Inquisición

Una nube protectora les cubre.


Capítulo 19 58
DEL SIGLO XV AL XVI D.C.

Reforma Protestante

Valdenses ayudan a los Reformistas

Los reformadores Calvino, Lucero, Knox y otros, Olivatan el Valdenses ayuda a los reformadores,

800,000 santos,

Sabbatarianos

Lucero en cuanto al sábado

Arenga de Hutter, Tribulaciones de la Iglesia y Espíritu Martirio.


Capítulo 20 61

DEL SIGLO XVI AL XVII D.C.

Tinieblas antes del amanecer

Oliverio Cronwell,

La Necesidad Suplida de Persecución y Opresión

El Nuevo Mundo un cielo

Como el Señor protegió a su iglesia

Cómo escapó Matthew Warren, La experiencia de John Nefwerthy, Hanserd Knollys en Londres

Un niño en la liberación.
Capítulo 21 77
DEL SIGLO XVII AL XVIII D.C.

La iglesia de Dios de Londres a América

La Iglesia de Newport

Otras iglesias en Inglaterra

El nombre de la Iglesia

La Iglesia de Shrewsbury

El nombre

La iglesia de Piscataway su nombre

El credo de los Baptistas del Séptimo día

La Iglesia de Cristo y la Iglesia de Dios

Inmigración de Europa a América

La Iglesia procedente del Desierto

Santos Germanos

Meter Millar

Sabbatarianos de Ephreta

Washington

La fe de Benjamín Franklin

Medicina para los tiempos fuertes

La Iglesia en América

Puritanos

Cuaqueros

Los siete períodos de la Iglesia.


Capítulo 22 84
DEL SIGLO XVIII AL XIX Y PRESENTE

En los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe

Adventistas del séptimo día

El Chasco de 1844

Nombres de los Ministros de 1844 a 1860

El Nombre de la Iglesia

Cambiando el nombre de la Iglesia

La Reconstrucción

La Reorganización

Escogiendo a los 12, a los 70 y a los siete

La Iglesia de Wilbur

CONCLUSIÓN.



UNA HISTORIA DE LA VERDADERA IGLESIA”
CAPÍTULO 1
INTRODUCCIÓN
LA IGLESIA FUNDADA SOBRE LA ROCA
Mientras el término “Protestante” originado en tiempos de la Reforma, cuando hombres fuertes e intrépidos acuerpadamente protestaron contra las falsas doctrinas de la Iglesia Católica Romana; nosotros usaremos el mismo término para representar a un pueblo quien muy atrás de los días de los reformadores, se mantuvieron protestante por la Fe.
El nombre espiritual de la Escritura aplicado a este pueblo durante el tiempo de nuestro Salvador, fue el de Iglesia de Dios. Y, en esta obra se probará, como se ha propuesto por ambas; escrituras e historia secular, y la que la Iglesia del Nuevo Testamento no fue la que más tarde rigió desde Roma, conocida como la Iglesia Católica Romana.
La Iglesia establecida por Jesucristo, ha permanecido aparte y distinta a través y bajo la dispensación evangélica hasta el tiempo presente, e inmutable ante la más cruel persecución; manteniendo siempre al frente, la verdadera luz, llevado la verdadera antorcha de la Gracia y libertad religiosa hasta el mismo tiempo de nuestros días.
La Palabra “protestante” no debe aplicarse solamente al pueblo que durante los días de Lucero protestó contra el error y la corrupción de la Iglesia de Roma; pero sí debe aplicarse correctamente a un pueblo que ha existido desde los días de Moisés y aun antes de ese tiempo, y que siempre ha protestado contra el error, superstición, idolatría, mitología, hechicería y toda forma de religión y filosofía pagana.
Por lo tanto, esta obra como ya lo hemos expuesto, es la verdadera historia de aquel pueblo que no puedo haber tenido como su principio el tiempo de la Reforma protestante, ni aun los días de nuestro Señor. Se hace mención de esta Iglesia como ya fundada en Hechos 7:38 el cual nos toma a un período mucho más remoto.
El texto leído nos habla del Señor IESHUAH, “Este es el que estuvo con la Iglesia en el desierto”. Esta misma Iglesia siendo constituida como siempre lo ha sido con verdaderos hijos de Dios sobre la tierra; existió en el desierto. El esfuerzo del Señor Ieshuah no fue tanto por reformarla de su mucho error y superstición, más bien fue su trabajo la reorganización escogiendo de nuevo a los doce y a los setenta.
CAPÍTULO 2
BREVE ANÁLISIS PROFÉTICO DEL CONTRASTE DE LAS DOS IGLESIAS
La Iglesia situada en orden por el Señor Ieshuah con los dones del Espíritu Santo y con propia administración de gobierno, es simbolizada por una hermosa mujer en el Nuevo Testamento. El Señor dice de ella: “Pues que os celo con celo de Dios; porque os he desposado a un marido, para presentaros como una virgen pura a Cristo.” (2ª. Corintios 11:2).
En Apocalipsis 19:7-9, nuevamente se habla de la Iglesia como una novia, la esposa del Cordero, teniendo para sus nupcias, vestiduras de lino limpio y blanco. Otra vez el revelador contempla esta Iglesia en visión y la describe como sigue: “Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.” (Apocalipsis 12:1).
Una mujer, símbolo de una Iglesia, tenemos aquí en la profecía a la iglesia verdadera de los apóstoles de ese tiempo, vestida del Sol. Todas las tinieblas son disipadas, y la luz radiante de la verdad de Dios y su virtud, irradian con el esplendor y brillantez del sol, ella tiene la luna debajo de sus pies, ilustrando así que la soberana de la noche y de la obscuridad, es subyugada y puesta debajo de sujeción. Mientras que la corona de las doce estrellas, simbolizan a los DOCE APÓSTOLES. Que esta Iglesia no cayó, ni mucho menos que más tarde llegara a ser la Iglesia Católica gobernada desde Roma es evidente, pues allí están dos iglesias claramente definidas en las Escrituras, existiendo en el mismo período, la una viajando hacia el desierto, huyendo de la persecución del poder civil y que gobierna al mundo desde Roma.
Esta segunda mujer o Iglesia, está introducida en la profecía de Apoc. 17:1-5 El ángel dice a Juan : “Y vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo, diciéndome: Ven acá, y te mostraré la condenación de la grande ramera, la cual está sentada sobre muchas aguas: Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Y me llevó en Espíritu al desierto; y vi una mujer sentada sobre una bestia bermeja llena de nombres de blasfemia y que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y de escarlata, y dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas, teniendo un cáliz de oro en su mano lleno de abominaciones, y de la suciedad de su fornicación; Y en su frente un nombre escrito: MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS FORNICACIONES Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA”.
El hecho que esta segunda mujer aparezca embriagada con la sangre de los santos y de los mártires, muestra con toda claridad que las dos Iglesia son totalmente diferentes aun cuando existan a la par y que la Iglesia así embriagada con sangre de mártires, jamás ha sido la verdadera iglesia. El versículo 15 dice: “y él me dice: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas.”

Ella cabalga con autoridad y poder, siendo unida con el Estado y así puso a la muerte a las almas que fueron mártires, quienes sí constituían a la verdadera Iglesia de Dios.


Notando el contraste de estas dos Iglesias, es una evidencia suficiente de su distinción y total separación. La una estaba vestida de sol, la otra adornada con oro y piedras preciosas. Una tenía la luna debajo de sus pies, la otra estaba sentada sobre una bestia; una poseía la corona de doce estrellas, la otra tenía la inscripción “Misterio, Babilonia la Grande, madre de las fornicaciones”, y una fue embriagada con la sangre de los santos y la sangre de los mártires de Ieshuah, mientras la otra iba al desierto nutrida por Dios.

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